viernes, 15 de febrero de 2008

LAS ESCOLLERAS POLÍTICAS

Río Lérez y Xunqueira da Gándara antes de las escolleras políticas.

Fotografía: "Defensa das Xunqueiras" Benigno García. Asociación Sociocultural de Lérez (Cedofeita), en defensa de la "posesión inmemorial" de las Xunqueiras, montes vecinales, pese a su naturaleza marismeña según el Tribunal Supremo ( Sentencia de 22 de febrero de 1988).


LAS ESCOLLERAS
, como todos sabemos, son obras marítimas o fluviales consistentes en la construcción de diques o rellenos formados por grandes piedras o bloques de hormigón amontonados al azar que sirven para la modificación de las condiciones hidráulicas de los cauces y torrentes. Su construcción debe estar absolutamente justificada porque afecta, no sólo a las condiciones hidráulicas de los cauces de los ríos o a la configuración de la costa, sino que incide precisamente donde éstos son más sensibles al deterioro, donde están (o estaban) los centros generadores de vida fluvial y marina, y donde se centran las máximas protecciones ambientales: en los ríos abarcando hasta las zonas de máximas crecidas y en la costa, hasta donde alcanzan las olas en los mayores temporales conocidos o hasta la línea de pleamar máxima viva equinocial, extensible por las márgenes de los ríos hasta donde se haga sensible el efecto de las mareas. Según la Ley de Costas, solamente se justifican las escolleras en la defensa de los terrenos amenazados por la invasión del mar o las arenas de la playa, previa obtención de autorización o concesión y siempre que no ocupen playas ni produzcan fenómenos perjudiciales en éstas o en la zona marítimo terrestre.


Destruyen los centros generadores de vida
Otra cosa son las escolleras políticas. Éstas son parecidas a las anteriores. Incluso pueden tener las grandes piedras labradas y encajadas como un puzzle de pendiente regular y aspecto agradable, o con bloques de hormigón formando módulos armónicos, coloreados y resultones a la vista, pero siempre son estructuras que, además de modificar las condiciones hidráulicas de los cauces, torrentes y la configuración de la costa, destruyen los centros generadores de vida y se convierten en espacios ganados al mar o a los ríos que, tras ser rellenados pasan a ser solares. En los últimos tiempos en Galicia estos rellenos ya superan los 50 millones de metros cuadrados, que son destinados de una u otra forma a la especulación urbanística.

Sobran razones
Así ha ocurrido en Sanxenxo, donde se anuncia la construcción de una nueva escollera en la Playa de Silgar: “un nuevo dique integrado en el paisaje” (sin evaluación de impacto ambiental previsto en la Ley 9/2006), porque va a resolver el problema de la pérdida del arenal provocado por las anteriores escolleras políticas destinadas a la aberrante ampliación del puerto deportivo, causante de la modificación de las corrientes marinas, del arrastre de sedimentos y pérdida de los ecosistemas en la zona. Pero, como se trata de escolleras políticas, no precisan de demasiadas justificaciones técnicas o jurídicas. Sobran razones. La Administración del Estado tiene que evitar la entrada de las olas en la playa, rellenar el arenal frente a la casa del anterior alcalde, Telmo Martín, donde se juntan más políticos (incluidos ex directores generales de costas y de urbanismo) por metro cuadrado del litoral español, y de paso ya puestos, no lo duden, para ampliar la anchura del paseo de Silgar en esa zona (edificios de Construcuatro, Maricielo, Davisa), que se ha quedado un poco escaso y necesita una nueva ribera del mar de las que le gustan la Jefa de Costas de Pontevedra, de 20 metros en suelo urbano. ”¡Cosas veredes, Sancho…!” Ya se ha hecho en la calle de acceso al puerto con un relleno ilegal sobre la playa, para liberar de la afección de costas a la manzana de oro del Hotel Rotilio.

Ya llegan las escolleras hasta Marín
También están las escolleras políticas de Pontevedra. Sirvieron años ha para desecar y canalizar el Río Lérez (se ocuparon sus márgenes y se rellenaron tres cuartas partes de As Xunqueiras de Alba y de Lérez) y, en lo poco que resta del espacio natural -conservado gracias a actuaciones medioambientales realizadas con fondos europeos-, se siguen construyendo más y más escolleras para evitar que el Río recupere sus posesiones naturales, encorsetando la Illa das Esculturas y las Xunqueiras. Ya existe un proyecto para dragar la Ría y ampliar el canal del Río Lérez. Ya llegan las escolleras hasta Marín y se siguen construyendo otras para ampliar el puerto de forma impúdica y desproporcionada, quizás excesiva incluso para esta Pontevedra dejada de la mano de Dios.

Todo son rellenos tras las escolleras políticas y ahora quieren construir un puente para cargarse A Xunqueira de Alba y, una escollera política poligonal dentro del cauce del Río Lérez -donde aún no habían llegado las escolleras- para construir una playa fluvial, obviando el estudio de impacto ambiental y que el río Lérez está declarado Zona de Especial Protección de los Valores Naturales: Lugar de Importancia Comunitaria, incluido en la RED NATURA 2000 por Decreto 72/2004, de 2 de abril; cuya biodiversidad y conservación están especialmente protegidas por la Ley 5/2006, de 30 de junio. Y, por estar sometido a la influencia de las mareas, está afectado por el deslinde de 14 de octubre de 1996 y, por lo tanto, es zona demanial. Está incluido en el Registro de Áreas protegidas con arreglo a las Directivas 78/659/CEE y 79/923/CEE, relativas a la calidad de las aguas continentales que requieren protección o mejora para ser aptas para la vida de los peces (salmónidos) y en la desenbocadura, para la cría de moluscos bivalvos bentónicos.


Planes inconfesables
Pues bien, construir esta escollera culminaría los despropósitos de un Gobierno municipal empecinado en la especulación e instalado en la prepotencia y en la falacia. Gobierno que evita avanzar en la redacción del PXOM porque tiene planes inconfesables para los espacios más controvertidos, como son Tafisa o, las Marismas de Lourizán, lugar donde Pontevedra tiene que recuperar la playa –no fluvial- marina y donde la Ciudad tiene que abrirse al mar con una fachada marítima presidida por el Pazo de Montero Ríos; eliminando las infraestructuras que hipotecan su futuro. Instalaciones lamentables que sólo defienden el Concello de Pontevedra y las multinacionales afincadas en el dominio público marítimo-terrestre y en el Puerto. Por eso se construye la EDAR de Placeres ahí y por eso se fomenta desde el Concello de Pontevedra la construcción de la Variante de Marín con el nudo de enlace con la AP 9 (Scaléxtric de más de 200 metros de diámetro) dentro de la parcela ocupada por ENCE y ELNOSA: en terrenos ganados al mar de dominio público marítimo-terrestre, consolidando la Autovía de Marín en su actual trazado. El Concello de Pontevedra se ha opuesto expresamente a la solución lógica propuesta por la Consellería de Política Territorial, cuyos ingenieros de caminos no sólo la diseñaron para poder recuperar en el futuro la parcela de ENCE y ELNOSA, sino para que el trazado fuese lo más económico y recto posible, y con la conexión con la AP 9 situada cerca del nudo de Santiago-Ourense-Vigo, desplazando así el tráfico pesado hacia la periferia de la Ciudad y conectándolo con las vías de alta densidad.

Las escolleras políticas son un desastre para este País.

Francisco Díaz Sánchez (Pacodíaz)
Publicado en Diario de Pontevedra el 24 de octubre de 2007.

1 comentario:

Fide dijo...

Caramba Paco, que fuertes tus critica, perece que constructivas, para que Pontevedra siga siendo una bella ciudad, es deficil conseguirlo, pero con insitencia y tesón, siempre es posible conseguir algo bueno para nuestra Pontevedra.
Adelante que no desfallezca el ánimo.
Fide